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26/04/2017 Comentarios (0) Visualizaciones: 229 Especiales

Messi San

 Por Martín Luna: @MartEnLune

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Messi es arquero, de la H a la O, decía el personaje Natalia Natalia en el segmento “Hablemos sin saber” del programa Peligro sin codificar. La justificación de esa premisa es irreproducible por este medio.

Sin embargo, el comentario, por más ridículo que suene hoy en la lejanía, ya no parece tan desacertado. Porque Messi hoy puede hacer y ser lo que quiera dentro de una cancha.

El domingo pasado no pude ver el clásico entre el Barsa y el Real Madrid. Mi proveedor de cable no lo pasaba y para empeorar la situación tampoco tuve internet. Me limite a conformarme con el aburrido y tibio empate entre Boca y Atlético de Rafaela, mordiéndome los labios y cepillándome los ojos al finalizar el match. Cuando la conexión se compuso, me dirigí cual Barry Allen en la PC de escritorio (soy un romántico y no tengo notebook) y busque en yutu el resumen del partido. En la búsqueda de un buen resumen de cualquier evento deportivo, busco la palabra highlight primero antes que resumen. Encuentro en ella síntesis mucho mejor editadas  y con más profesionalismo que las que encuentro con la palabra resumen, de mayor amateurismo y peor calidad de imagen.

No me voy a detener en los 2 goles de Messi. Tampoco en que llego a la terrible marca de 500 tantos con el Barsa (tiembla el chapulín Romario). Lo que quiero traer a colación es la expulsión, una vez más, de Sergio Ramos que es lo que me llevo a escribir este texto.

Imagino la siguiente situación. Sergio Ramos se levanta a la mañana en su casa de millones de euros. Se sabe uno de los mejores, o tal vez el mejor defensor del futbol. Mira al espejo y expresa en voz alta como la bruja de Blancanieves: espejito, espejito. Que delantero existe en el planeta futbol que pueda eludirme con facilidad y dejarme en ridículo. E imagino al espejo retrucando con un previo y  en un perfecto español: Pues tío, Lionel Messi.

Hay un hermoso video en YouTube de Messi Vs Sergio Ramos, donde el 10 del azul grana vuelve literalmente loco al defensor madrileño a punto tal de sacarlo de las casillas. La consecuencia es siempre la misma y Ramos corta con repetidas faltas los avances de la pulga. La mayoría de ellas bastantes alevosas. Típicas de un ser humano frustrado de pasar ridículo y que no puede entender como ese pequeño hombrecillo posea semejante habilidad súper-humana-futbolística. La sumatoria de faltas “mala leche” y las expulsiones repetidas de Ramos prendieron en mí una lámpara. Como el exagerado cinéfilo que soy, todo lo que veo lo relaciono inmediatamente con el mundo del cine. Me es inevitable y casi inconsciente. Y en este caso ver a Ramos perdiendo los estribos ante Messi me hizo recordar a Karate Kid. Si, encerar, pulir, Miyagi, la grulla y cazar moscas con palillos chinos. Lionel Messi es Daniel Larusso.  No podía ser tan claro. A ver si me explico.

Daniel Larusso era un desgarbado, temeroso y tímido adolescente. Durante casi toda la integridad de la película debía soportar el hostigamiento de sus nuevos compañeros de colegio, todos karatecas rubios, físicamente superiores y todos con cara de muy malos.  Johnny, Bobby, Dutch y Jimmy. Hasta nombres de cancheros tenían.

Es tras luego de conocer al señor Miyagi que aprende a valerse por sí mismo, mientras en el proceso y esto hay que decirlo, renueva la casa del Sensei japonés con el chamuyo de que está aprendiendo Karate. Por cuestiones de Hollywood y de guion, el querido Daniel San se transforma en un karateca hecho y derecho y para mostrarse seguro y fuerte decide anotarse en el torneo regional de artes marciales donde, oh casualidad, todos sus compañeros abusivos lo están esperando para propinarle otro round de terribles golpizas.

Messi es ese Daniel San. Cuando debuto en el Barcelona allá por 2004 vimos a un niño adolescente con más cara de fanático de PlayStation y de hacer cuentas matemáticas que a un jugador de futbol. Mucho menos vimos a una futura mega estrella. El Barcelona fue su señor Miyagi. Su mentor. El que lo rescato a fines de los 90 bajo esa promesa de cra que todos veían en el y que además se hizo cargo de su costoso tratamiento. Messi fue una apuesta. Un riesgo. Como lo fue el ojeroso Larusso para el nipón Miyagi.

Y Sergio Ramos representa al grupo de abusivos. A casi todo el dojo Cobra Kai. Vestidos de negros para intimidar con el logo de una de las especies de serpientes más venenosas de todas. Podemos sumar a Cristiano Ronaldo y en este último partido en particular a Casemiro. Pero varios jugadores del Madrid podrían haber formado parte de Cobra Kai. Pepe, Carvalho, Guti por nombras algunos.

Cuando Daniel se anota en el torneo, todos se ríen de él. “Seguro que queda afuera en primera ronda”. “Miren lo que es el flaquito, no vale ni un sope”. Pero no. Calladito empieza a ganar, y bien. Mantiene su concentración y empieza su escalada triunfal hacia las finales del torneo. Los integrantes del cobra Kai no lo pueden creer. Como es posible que ese desgarbado descendiente de italianos los esté venciendo en el terreno en el que ellos se sienten superiores y en el que ya han salido campeones con creces. Como es posible que a Sergio Ramos, ese defensor canchero de tatuajes vistosos y capitán de uno de los cuadros más importantes del mundo sea bailado y humillado constantemente por ese intento de jugador de futbol hoy ya devenido en leyenda. Como es posible que CR7, ese Ivan Drago del futbol mundial culmine arrodillado siempre ante la inmensidad del pequeño Messi. “Esto no puede estar pasando” deben decir al cielo entrecerrando los ojos, por lo que algo hay que hacer. Hay que frenarlo como sea. El Sensei del Cobra Kai, John Kresse, llama a uno de sus discípulos. “Vení Dutch” le dice al tenido con agua oxigenada. “Rómpele la pierna”. Dutch es malo, pero no tanto y no esta tan de acuerdo con la decisión. De hacerlo, sabe que quedara descalificado del torneo pero por otro lado le daría el campeonato a su dojo. Así que bueno. Que más da, Pum y la pierna del pobre Larusso hace crack y lo llevan a los vestuarios. Y Sergio Ramos va con los dos pies para adelante cuando Messi ya lo paso por quinta vez y le ve el 10 de la camiseta tendido en el césped madrileño. Y lo baja con alevosía no una, sino varias veces. Casemiro lo ayuda. Todo para el bien de los Cobra Kai. Miyagi, mejor doctor que karateca frota sus manos y con calor alivia el dolor del pobre Daniel San. Y Larusso vuelve para la final. Messi se levanta y sigue. Larusso va 2 a 2 contra el temible Johnny Lawrence, líder de los Cobra Kai. Larusso se prepara. Extiende sus brazos y queda parado en una pierna. Miyagi lo mira. Asiente con su cabeza. Y pum. 3 a 2 sobre el final. Muestra la camiseta a la tribuna y CR7 esta tendido en el suelo. Larusso gana el torneo y sus enemigos están devastados. Messi lo hizo una vez más.

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