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Estrenos 8 de febrero

06/02/2018 Comentarios (0) Visualizaciones: 247 Cine, Especiales, Reviews

Shame in a Frame

 Por Nazareno “Neno” Guerra: @Nazareno_Guerra

Hace pocas semanas se conoció del fin del canal de Youtube “Every frame a painting”, dejando un sabor amargo entre las personas que seguían sus publicaciones. El nombre mismo de ese canal (“cada fotograma es una pintura”), invita a pensar que en cada encuadre puede condensarse toda una multiplicidad de variables en juego.

Shame (2011, Steve McQueen) narra la historia de Brandon, interpretado por Michael Fassbender. Brandon muestra una compulsión hacia la sexualidad, que se manifiesta de distintas formas: llama prostitutas a su domicilio, se masturba en el trabajo, tiene pornografia en la computadora laboral, sostiene sexo virtual, etc. El desencadenante de la historia es la visita de su hermana, Sissy, quien irrumpirá dentro de su supuesto orden, para dar lugar al surgimiento de algo nuevo.

Dentro del film hay una secuencia puntual, en la cual se resume la realidad subjetiva del personaje. En la misma, Brandon sostiene una cena con una compañera de trabajo, Marianne, con quien estuvo coqueteando durante un tiempo.

Durante la cena, él, por su parte, se muestra reticente al vínculo emocional con otra persona. Ella, en cambio, se muestra más abierta a la idea, y defiende su postura a lo largo del encuentro.

Después del restaurant, él la acompaña hasta la entrada del subterráneo. Allí se despiden. Entre ambos pueden notarse vacilaciones, dudas y silencios pensativos.

Michael Fassbender y Nicole Beharie en Shame (2011).

Lo llamativo de este fotograma es la posibilidad de capturar, en un mismo encuadre, las distintas variables subjetivas del conflicto neurótico de Brandon.

Analizando los factores en juego, por un lado está él, a la derecha del cuadro, quien dirige su atención hacia su compañera de esa noche.

Luego está Marianne, quien representa la posibilidad de Brandon de vincularse con una mujer, considerándola como un sujeto deseante. Es decir, la posibilidad de encontrarse con un otro, un igual, con quien entablar una relación donde no todo pueda ser dicho, donde no todo pueda ser saldado (a diferencia de las prostitutas, con quienes el vínculo era contractual y pautado con anticipación).

Marianne incomoda a Brandon, porque en un encuentro mediado por el amor, hay variables en juego que no pueden ser previstas. Es decir, hay una serie de atravesamientos que necesariamente serán desconocidos para ellos.

Esa imposibilidad de poner manifiesto las variables en juego, esa incertidumbre que aparece cuando Brandon se encuentra ante la mirada deseante de otra persona, es una situación que inevitablemente lo incomoda y le genera rechazo.

En el fotograma en cuestión, entre Brandon y Marianne, se ubica el tercer elemento en juego: la mujer de la publicidad. Ese afiche, a diferencia de Marianne, representa la imagen de lo femenino como objeto a ser consumido.

Es decir: Brandon sólo puede vincularse con lo femenino cuando esa variable es consumible. Él solo funciona cuando el encuentro se reduce a una transacción. Ya sea a través de las imágenes de internet, o mediante el pago que le garantiza tener relaciones sexuales con una prostituta. Se introduce allí entonces, a la cosificación de la mujer a través del afiche, para ubicar dentro del fotograma a esa tendencia de Brandon.

Dicho encuadre resume entonces el conflicto subjetivo de Brandon. Por un lado su impulso hacia Marianne, es decir hacia acercarse a una mujer en tanto sujeto deseante; y por otro lado su imposibilidad, y su tendencia constante hacia reducir lo femenino a un objeto de consumo (representada en la mujer del afiche).

Retomando la idea de que “cada fotograma es una pintura”, el encuadre descripto en este escrito no se trata simplemente de la entrada de ella en el subterráneo, sino que puede ser pensado como una pintura, que detalla entre sus elementos a los conflictos en juego allí.

En resumen, el film caracteriza muy bien las contradicciones de una persona que vacila ante sus propias tendencias, y duda en relación a su deseo. Shame es un retrato muy tridimensional en relación a las formas de padecimiento actuales, en las cuales el consumo se cuela entre los sujetos.


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Porcentaje de Butacas: 90%

LOB Mejor:

  • La profundidad de los personajes.
  • La fotografía y el trabajo sobre el detalle narrativo.
LOB Peor:
  • Contiene imágenes de sexo bastante explícitas, que pueden incomodar a ciertas audiencias.

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