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28/02/2018 Comentarios (0) Visualizaciones: 189 Cine, Reviews

Review Llámame por tu nombre

“Sensual verano italiano “

(Call me by your name)
E.E.U.U., Brasil, Francia, Italia
Dir: Luca Guadagnino
Armie Hammer, Thimothée Chalamet, Michael Stulhbarg, Amira Casar

 Por Mel Somoza: @melsomoza

Cuando le piden a Armie Hammer, en una entrevista, que describa en tres palabras a Call me by your name (Llámame por tu nombre), estas son las primeras que le surgen para definir la tierna historia de amor en el verano de 1983, en el norte de Italia: “sensual verano italiano”.

Suena Love my way de The psychedelic furs y Oliver se destaca por su altura y su energía bailando a saltos por todo el espacio, disfrutando el momento, en un lugar bellísimo, con un clima ideal, la compañía de un joven artista y viviendo la experiencia perfecta. Es con todo eso con lo que el estudiante de grado de 24 años acompaña sus movimientos descontracturados como despojándose de todo lo previo a ese placentero viaje. Elio, el adolescente multifacético, lo observa a pocos metros inmerso en sus pensamientos, sentado con una copa en una mano y un cigarrillo en la otra.

Así comienza la amistad que pronto se transforma en algo más. Oliver se hospeda en la casa de la familia de Elio para hacer su tesis con la ayuda del padre, profesor de antropología. Usualmente Elio pasa el día leyendo, tocando música, bañándose en el río o saliendo con sus amigos. Pero este nuevo huésped cambia su rutina haciéndolo su guía turístico. El joven artista lo lleva a conocer el pequeño pueblo en bicicleta y así transcurren las semanas. Elio es muy maduro para su edad, se muestra seguro de lo que siente y más valiente que Oliver para enfrentarlo. No se llevan una gran diferencia de edad, pero las etapas de la vida pueden ser muy distintas y aún así están conectados intelectualmente.

El rodaje fue en Crema, pueblo de donde es oriundo el Director Luca Guadagnino. El actor Timothée Chalamet, que interpreta al protagonista, pasó semanas tomando clases de italiano, francés, guitarra y piano previo a la filmación. Fue por esto que al llegar Armie Hammer y al ser los únicos que hablaban inglés, Timy lo llevó a recorrer la locación tal como en la película y pronto se hicieron grandes amigos.

Las escenas fueron filmadas de manera cronológica para lograr la creciente química entre los actores y por ende la de los personajes también. La confianza que se tienen traspasa la pantalla con la forma de un amor muy tierno. Esta herramienta artística evidencia su huella en la interpretación a tal punto que en la escena final se nota la nostalgia del fin de ciclo de rodaje, en la vida real, de la misma manera que la del fin del verano y de esa relación amorosa, en la ficción.

El espectador empatiza fácilmente con los personajes porque es un relato muy humano. Los remonta a aquella primera vez que se enamoraron y desearon de manera correspondida con otra persona, más allá de su orientación sexual. Vale aclarar que no es una película sobre la homosexualidad, sino sobre el amor en sí y cómo alguien se entrega a un otro sin importar nada más.

No hay sacrificio en esta historia de amor: no hay una mujer traicionada por infidelidad, una familia conservadora a la que ocultar la homosexualidad, nadie sale golpeado, nadie se enferma, ni nada que en la mayoría de las películas sobre relaciones gay puedan llegar a suceder como conflicto. Es una simple historia de amor entre dos personas que se desean y permiten ese intercambio desde la honestidad. Una historia contada de manera muy intima, con momentos en los que los personajes simplemente piensan y permanecen en silencio dejando ver sus emociones.

Es valorable que siendo una película independiente tenga tanta exposición. La coproducción italiana francesa norteamericana brasileña guarda una fuerte relación con el estilo europeo (particularmente con obras como Conte d’ete y Le rayon vert de Éric Rohmer) con colores pastel entre el celeste verde y blanco, música clásica, diálogos casi poéticos y un ritmo reflexivo que permite disfrutar los hermosos paisajes (playa, pueblo histórico y descampado) y las sutilezas físicas en las interpretaciones.

Sin dudas tanto el director como los intérpretes tienen un gran talento para generar un ambiente seductivo y mantener el tono sexual a lo largo del relato, incluso cuando solo se cruzan miradas. Con una sola cámara por vez Guadagnino consigue hacer que el espectador se sienta un auténtico voyeur en la habitación. O los mismos movimientos y posiciones de cámara, como en la escena que los encuadra sobre sus rostros dados vuelta, generando cierta intimidad al momento del esperado beso.

Por otro lado, la adaptación del libro logra mantener la tensión y la incomodidad que produce en numerosas escenas. Sin ánimos de spoilear, hay un ejemplo particular en lo que llamaremos “la escena de la fruta”, donde se produce un juego más sensual que sexual, es erotico pero no pornografico, al igual que en las escenas de sexo entre los protagonistas.

También vale la pena destacar el trabajo físico de los actores. Oliver se mueve con más espamento al principio (se baja de la bicicleta rápido, parece apurado, baila, salta), pero con el pasar de los minutos baja un poco la energía y al llegar al final es como si ya no intentara correr de lo que siente. Eso se relaciona con la aparente seguridad que en el fondo no es tal y con el tiempo toma la confianza de Elio para hacerse cargo de lo que le está pasando y tomar acción real cuando él lo provoca de cierta manera o se expone.

Según contaron ellos mismos en una conferencia de prensa, esta desinhibición la lograron durante el primer ensayo, cuando el Director eligió (supuestamente de manera aleatoria) la escena en que los protagonistas se besan en el parque para romper el hielo. Ellos comenzaron a besarse cumpliendo con la consigna y al cabo de unos minutos, como nadie les decía que paren, ellos lo dieron por terminado. Cuando miraron a su alrededor ya no había nadie.

Para ambos actores, haber participado en esta película es un honor y toman como privilegio haber podido trabajar con un director tan reconocido. El año pasado Timothée Chalamet filmó 3 películas y todas fueron con grandes directores: una fue Call me by your name, otra Lady Bird con Greta Gerwig y la última A rainy day in New York con Woody Allen. El joven actor saltó del anonimato al estrellato en poco tiempo y probablemente sea por su estilo tan natural y la transparencia en sus interpretaciones.

Armie Hammer, por el contrario, ya era bastante conocido en Hollywood por sus participaciones en Red social, Animales nocturnos, Gossip girl, entre otras y por eso se dice que es una estrella que finalmente se convirtió en actor con este gran desafío.  Anteriormente había hecho la voz de Elio en el audiolibro de Call me by your name, por eso ya conocía la historia y aceptó el papel de inmediato cuando se lo propusieron.

Esperemos que las numerosas nominaciones y la diversidad cultural de esta obra hagan que más espectadores se acerquen a esta historia, incluso los de mentalidad más conservadora, que quizás en otro contexto no la hubiesen visto y puedas comprender el amor tierno y no solo físico que cuenta esta historia. Considerando sobretodo el monólogo que hace el padre al final de la película, con el que si quedaba algún tipo de distancia emocional entre el espectador y la ficción, probablemente todo obstáculo se derrumbe.

Para los que ya la vieron y la disfrutaron con ganas de más, me alegra informarles que el mismo Director dijo que tiene intenciones de hacer una secuela para concluír el mundo de Elio y Oliver.

Acá se puede escuchar el soundtrack:
 

 


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Porcentaje de Butacas: 90%

LOB Mejor:

  • Grandes actuaciones.
  • Sobresaliente guion.
LOB Peor:
  • Nada realmente criticable.

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